De autor ANONIMO:

No se equivoca el pájaro que abandona el nido para aprender a volar. Se equivoca cuando prefiere la seguridad del nido renunciando a volar.

martes, 18 de octubre de 2016

CUANDO LA EVALUACIÓN ESTÁ EN DISCUSIÓN.

En educación, en todos los niveles, uno de los temas que más cuesta asumir dentro de las instituciones ¿cuál es? si señores! ¡La evaluación!

María Adela Donaher
Nada más complejo que una institución escolar.  

Las consignas de la complejidad en la institución.

Propongo repensar algunas ideas -muy brevemente- ya que en estos días estas evaluaciones a nivel nacional han sacudido el polvillo acumulado sobre el tema de "sentirnos evaluados si pertenecemos a una escuela".  Si mi estudiante no aprueba, es como que... ¿yo, docente, directivo, asesor, ministro, secretario de educación, tampoco?  
¿Qué nos pone las sensibilidades al rojo vivo en estas situaciones? Decir que es una injusticia para los chicos ser evaluados homogéneamente en todo el territorio nacional es válido.  Pero también me pregunto hasta que punto no lo decimos por el trabajo de los docentes y ministerios de educación también. ¿O los adultos responsables no tenemos nada que ver en el asunto? 

Muchas preguntas... y pocas respuestas, según parece hemos perdido socialmente, la clara visión de "para qué sirven las escuelas".  Nos toca vivir en una época plagada de contradicciones, más exactamente, una época en donde la enorme complejidad de la especie humana se entrecruza a diario, muy ayudada por la facilidad de las comunicaciones para tomar como información verdadera cualquier cuestión que surja de toda clase pensamientos de los más diversos, sin comprobación, sin... sin... sin...  Por eso, retomemos algo de "por qué existen las escuelas" y veremos que su finalidad fundadora en el mundo ha sido favorecer la socialización ¡de los conocimientos! Aunque, luego descubrimos (Bourdie mediante) que también se creaban para reproducir los sistemas dominantes.  Y con las corrientes del Siglo XX agregamos que eran el mejor medio para aprender todo lo que antes enseñaba la familia: hábitos, costumbres, valores, amistades, enfrentamientos, rencores y amores ancestrales, en fin, socializar ya no incluye valorizar los contenidos disciplinares o científicos.  
Quizás, la complejidad en cuanto confusa mezcla de visiones, intereses y metas, está resultando una de las mayores dificultades del hombre actual, tanto en cuanto al objeto del conocimiento como a la obra del mismo. Es urgente la necesidad de sentar a dialogar a todas las partes, pensando en el futuro,  en la necesidad de lograr una síntesis. Una metodología de trabajo institucional que ayude a pensar por uno mismo para responder al desafío de la complejidad de los problemas.
Es decir, quizás pueda vislumbrarse, ante la crisis denominada pos moderna, caminos esperanzados en una educación diferente, una búsqueda de conocimiento en bien de la humanidad, una ruptura, una mutación. Los paradigmas de la complejidad, en relación al conocimiento, ofrecen una crítica a las representaciones que el hombre ha mantenido durante siglos acerca de la naturaleza y de sí mismo. 
Creo que en lugar de quedarnos en la mediocridad de ofendernos porque nos evalúan deberíamos buscar la grandeza de generar un permanente auto diagnóstico, una severa autocrítica, personal, institucional, política y social, para que las evaluaciones del tipo que se hagan respondan a requerimientos propios, nacidos de la experiencia y la madurez pedagógica. 

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