De autor ANONIMO:

No se equivoca el pájaro que abandona el nido para aprender a volar. Se equivoca cuando prefiere la seguridad del nido renunciando a volar.

domingo, 16 de octubre de 2016

¡OTRO CURA BROCHERO!

En estos momentos en que desde el Vaticano, el Papa Francisco canonizó al cura gaucho Don José Gabriel Brochero, es bueno recordar ¿qué es ser santo?.
No es suficiente ser santos sacramentales, es necesario serlo también moralmente, con nuestro pensar, hablar, y actuar en cada momento de nuestra vida.
Comienzo expresando que cada cristiano ya es santo en virtud del bautismo. Desde ese momento, el agua del Bautismo hace en nosotros lo que la gracia santificante hace en nuestro interior: nos limpia, nos lava, nos santifica, justificados en nombre de Jesús y el espíritu.(lea 1 Cor 6,11). ¡Nos hace santos!
Ser santo no es sinónimo de perfección. Es imitar a Cristo. Es de hecho el Espíritu Santo quien nos mueve interiormente a amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todas las fuerzas (cfr. Mc 12,30) y a amarnos los unos a los otros como el mismo Cristo nos amó (2 Jn13,34).
No es suficiente ser santos sacramentales, es necesario serlo también moralmente, con nuestro pensar, hablar, y actuar en cada momento de nuestra vida.
La concupiscencia (inclinación al pecado/mal) siempre esta. Hay que "pelear" momento a momento para no caer, para no perder el equilibrio. Y no se puede solo: Él está con nosotros, siempre.
Ser santo es vivir con alegría. Es trabajar por y con el otro. Es buscar que el otro también sienta esa alegría. No solo por las adquisiciones materiales, que para vivir se necesitan, sino, por todos nuestros valores interiores que nos dan la convicción para encarar la vida de otra manera.
Dios no hizo con hambre, tanto corporal como interior. Nos dio la Tierra para calmar el primero y nos dio el cielo para lo segundo. Nos dio todas las posibilidades para no tener hambre. La mayoría de las veces sólo tratamos y vivimos por calmar el hambre y la pobreza material, y relegamos casi a cero el calmar el otro hambre, que saciado, nos da la luz.
El cura gaucho, es ejemplo del equilibrio entre vivir y hacer por los demás. Es ejemplo de involucrase. De utilizar, sin bajar la cabeza, las relaciones incluso políticas que se pueden tener, con el fin de lograr caminos, escuelas, remedios, educación para toda una región.
Vos, Ud, y yo podemos ser otro cura Brochero, quizás sin canonización, pero igualmente útiles. ¿Se anima? . Yo estoy en eso. Se la dejo picando.

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