De autor ANONIMO:

No se equivoca el pájaro que abandona el nido para aprender a volar. Se equivoca cuando prefiere la seguridad del nido renunciando a volar.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

EDUCACIÓN CON ANTIGUOS PROBLEMAS

Lic. y prof. María Adela Donaher

Problemáticas que se reiteran. 

Cuando nos preguntamos acerca de la calidad educativa en las escuelas estatales y privadas, la respuesta generalmente es insatisfactoria. ¿Cuáles son las cuestiones que obstaculizan logros óptimos y generalizados en los aprendizajes? 

Primero nos preguntamos como es que la sociedad (nosotros) "descubre" que la calidad educativa es deficiente. Y puede pasarnos como a Colón, el creyó descubrir algo que, en realidad, ya existía hacía milenios. La calidad en la educación de un país tiene que ver esencialmente con qué futuro se desea para sus habitantes.  Y tiene que ver con la coherencia entre todas las políticas para lograr ese futuro. Hasta ahora las incoherencias vienen ganando por varias cabezas aunque creamos que la falta de calidad es de hoy. No es así, hace 50 años que se trabaja para ello con la excusa de "cambio de teorías y de corrientes para enseñar". 
Entonces, decíamos, ¿dónde vemos las faltas de calidad? En primer lugar cuando altos porcentajes de alumnos de primaria y secundaria no alcanzan los niveles mínimos de aprendizaje,  específicamente podemos advertirlo en las aplicaciones de la vida cotidiana no sólo en las evaluaciones.  Hay zonas del país con peores resultados que otras, pero la problemática subsiste.  El desempeño más bajo (ONE) aparece entre segundo y tercer año de nivel secundario, justo cuando los estudiantes necesitan bases sólidas para poder elegir una carrera universitaria con cierto fundamento dado por el conocimiento. El sistema asegura así inevitablemente el fracaso. Dice universidad para todos pero ya sabe que la posibilidad de éxito es mínima, sólo hace falta ver los índices de egresados en relación con los ingresantes a cualquier carrera. 
En estos resultados influyen aspectos muy complejos: el contexto socio cultural, la infraestructura, la actualización curricular, la estabilidad docente y la cuestión ética.  
Si el contexto es adverso porque la economía es débil o las relaciones de convivencia son violentas / excluyentes, o ambas cosas, los sistemas internos que posibilitan el aprendizaje se ven afectados y disminuye la oportunidad del éxito. Si la escuela está llena de humedades, falta de luz o de lugar; si los estudiantes están hacinados y los profesores no se consiguen por las distancias o el mal pago; si no hay quien limpie los baños o no hay agua; si hay grietas en las paredes o faltan elementos para aplicar lo aprendido, entonces la igualdad y la equidad son términos acuñados con muy buena intención pero nada más. 
La desactualización curricular es otra nota a destacar, y depende no solo del Estado, sino básicamente del docente. La curiosidad por el conocimiento se transmite cuando se ejercita; la transposición didáctica de los contenidos (del saber sabio al saber enseñado) requiere una personal y permanente lectura y actualización.  Pero durante años se ha dicho (inclusive con prohibiciones escritas por autoridades) que esto es "tradicional" y esto es "lo nuevo", entonces la ejercitación pasó a segundo plano, creimos ser científicos creadores y nos olvidamos que había que enseñar antes que ninguna otra cosa.  Los "guías del aprendizaje" entramos en gran confusión y eso se ve en las nuevas generaciones de maestros con terribles errores de ortografía y de conceptos, que relativizan al punto que no importa, todo da lo mismo. El niño no sabe. Pero en muchos casos es el maestro el que no supo enseñar. 
Si el docente no elabora estrategias para enseñar a estudiantes que provienen de estas condiciones de vida, con esta estructura y necesidades, la batalla está perdida y muy probablemente sea porque la formación superior que han recibido no sea la demandada por la realidad que toca vivir. 
A esta altura todos los docentes estarán más que enojados por las palabras escritas, sin embargo el objetivo es demostrar que esa gran confusión, desaliento por la enseñanza, incoherencias curriculares, etc. son fogoneadas por políticas que no han puesto a la educación en primer lugar en nuestro país. De nada sirven las evaluaciones si no se ha trabajado antes para que sean exitosas. Si desde hace cuarenta años son más valiosos los "papelitos" que los saberes del docente, eso es responsabilidad de políticas que estimulan una meritocracia alienante.  
Y volveríamos a empezar, desde donde arranquemos no importa; llegaremos a la incoherencia ética de las políticas aplicadas y a la desvalorización del conocimiento sin remedio. La función de los sindicatos docentes termina siendo una triste parodia, reclamando derechos, aumentos y otras cuestiones, pero no arregla el problema central: en nuestro país hace mucho que para los adultos con responsabilidad de gobierno, la educación de los jóvenes NO es lo más importante. 

No hay comentarios: