De autor ANONIMO:

No se equivoca el pájaro que abandona el nido para aprender a volar. Se equivoca cuando prefiere la seguridad del nido renunciando a volar.

martes, 23 de diciembre de 2014

NAVIDAD es un CUMPLEAÑOS.


Navidad. Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE página www.rae.es) significa simplemente “Natividad de nuestro Señor Jesucristo”. Más en criollo, es el cumpleaños de Jesús. Hilando finito creemos que es Dios, y que, por aquello de la unión hipostática, él es todo Hombre y todo Dios. Entonces, por extensión la navidad es ¡el cumpleaños de Dios hecho Hombre!

Y seguramente la festejaremos. Casi obligatoriamente en familia, con los miembros que vimos todos los días y con aquellos que sólo son visitas de esta época del año.

Algunos se preguntaran ¿Cómo estás? Che ¿pasó una año y no me llamaste? ¿Qué pasó? El otro pícaramente contesta,: Lo mismo que a vos? No me llamaste. ¿No tuviste tiempo, no hubo ganas, se te pasó, etc? pués lo mismo me pasó a mí, no quise, no tuve tiempo, se me pasó. Qué tal si festejamos que nos hemos encontrado hoy, después de un año. Querés?

Habrá un arbolito bien cargado de luces, brillantes, en forma de "pinito", y hasta con nieve ¿? y por supuesto el señor de rojo vestido de ¡invierno! Muchos regalitos, como para ahogar las penas, sidra, maníes, chocolate, pan dulce ... propios del hemisferio norte, que esta pasando el invierno, pero acá en el HEMISFERIO SUR, es VE-RA-NO.

Pero como esas menudencias pueden pasar y pasan, hay más. Y ¿el niñito Dios? Dónde está? Perdidito en un pesebrito ahí cerquita del pie del arbolito.

Los cristianos nos hemos dejado robar con alevosía, el espíritu de la Navidad. No lo hemos defendido practicándolo, viviendo con él, para él, y desde él. Hermano, es el cumpleaños de Jesús! Acordate de que es él quien te invita a su fiesta. No tiene ningún sentido participar de un cumpleaños donde no está el que los cumple.

Pero, Jesús sabe todo esto y lo guarda en su espalda (dónde no se ve). Cuando brindes acordate de hacerlo por ese Dios que NO trae propaganda, palabras o promesas vacías; brindemos por ese Redentor que sabe la grave enfermedad del hombre y se ofrece como cura. Brindemos también por ese Dios que sigue esperando que el hombre le vuelva a decir en esta Navidad: "te sigo amando".

Deseo a cada uno, una verdadera Navidad, aquella en la que Dios es aceptado en la mesa de cada hogar todo el año, y todos los días. Aquella que no tiene nada que ver con la comida o la publicidad. Aquella, la que Dios quiso e inventó para nosotros. Esa que por sobre todo es AMOR.

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