De autor ANONIMO:

No se equivoca el pájaro que abandona el nido para aprender a volar. Se equivoca cuando prefiere la seguridad del nido renunciando a volar.

domingo, 27 de abril de 2014

YA TENEMOS A SAN JUAN XXIII Y A SAN JUAN PABLO II

El Sumo Pontífice, Francisco,  encabezó el rito religioso en la Plaza de San Pedro en el que proclamó santos a los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II. Hubo alrededor de un millón de personas. La presencia del papa emérito Benedicto XVI convirtió a la ceremonia en "el día de los cuatro Papas".
Histórico. Quizás curioso. Pero desde la fe más que satisfactorio. Juan XXIII, el Papa que se animó a realizar la primera gran "revolución" dentro de la Iglesia Católica. Fue quién alentó la idea de un gran concilio, y es así que bajo su papado se realiza el Concilio Vaticano II, terminado por Pablo VI, allá por el año 1964, y aún hoy es objeto de admiración y discusión.
Juan Pablo II, sucesor de Pablo VI, elegido Papa en el año 1978. El Papa viajero. El Papa de los medios. Su gran capacidad intelectual y el hecho de ser multilingüe, lo llevó a hacer uso de los medios de comunicación, llegando a rincones donde era impensable que la Iglesia estuviera presente. Supo llegar a los jóvenes. Marcó una generación.
Hoy ambos tiene el título de santos, aunque santos fueron desde el principio. Santo no significa ser perfectos ni mucho menos dioses o milagreros. Todos somos llamados a ser Santos. Pero ellos son como estandartes, como signos, y si cabe, como sacramento de que se puede vivir la santidad, aunque el mundo nos depare un sin número de sinsabores a veces sin fundamentos.

Para ser santo alcanza y sobra con hacer realidad en nuestras vidas lo que Jesucristo propuso. La "buena nueva" tiene tres ingredientes: La Fe, La Esperanza y El Amor. 

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