En junio pasado, Córdoba sufrió la peor racha de desmonte desde que se sancionó la ley de bosques nativos, en agosto de 2010. Desaparecieron 3.302 hectáreas, según un monitoreo satelital de la ONG Guyra Paraguay, en todo el monte chaqueño.
La cifra equivale a 3.302 canchas de fútbol o un tercio del área urbanizada de la ciudad de Córdoba (todo el noroeste de la Capital, por ejemplo).
Lo sorprendente es que ocurre en plena vigencia de una norma que debe proteger estos ecosistemas. A su vez, rige la ley 9.219, de 2005, que prohíbe el desmonte total por 10 años.
Si
bien estas leyes son permisivas, deberían significar un freno a esta práctica.
En los últimos dos años, el monitoreo había detectado deforestaciones puntuales
en algunos departamentos cordobeses. El mes más grave había sido abril, con 87
hectáreas en Sobremonte.
Junio trajo una cifra altísima y
deforestaciones en varios departamentos. En un mes, se desmontó 17 veces más
que en el último año, y la tasa fue 222 veces más alta que el promedio mensual
del último año (14,8 hectáreas). Un cambio muy llamativo.
El informe detalla varios predios
desmontados muy cerca de las localidades de Loma Blanca y Barreal, en el
departamento Sobremonte. También a 10 kilómetros de San José de las Salinas
(Tulumba) y a 25 kilómetros al sudoeste de Quilino, departamento Ischilín,
donde más bosque fue desmontado.
En estos departamentos la pérdida de
bosque nativo está asociada a la extensión de la frontera agropecuaria. Por lo
general, tras el desmonte se siembran especies exóticas para criar ganado
vacuno.
Algunas deforestaciones ocurrieron a la
vista, por ejemplo, en un predio a la vera de la ruta nacional 38 a 10
kilómetros al noroeste de Villa de Soto.
En Traslasierra hay predios
deforestados cerca de San Rafael y Pozo de las Pampas. Tienen formas circulares
de más de un kilómetro de diámetro. Esta práctica está asociada a pozos para
riego. Otros desmontes más pequeños se deben a loteos para urbanizaciones.
Para ese mes, la Provincia hizo pública
sólo una intervención. Según la página de prensa, el 8 de junio un desmontador
fue multado y se le secuestró la topadora. Ocurrió en Cañada de Machado (Río
Primero). Había derribado 45 hectáreas de algarrobos, chañares, talas y
quebrachos blancos.
“Si son desmontes totales, son
ilegales. De ninguna forma están autorizados. Todo lo contrario, Ambiente
sanciona estas prácticas”, dijo Federico Bocco, el nuevo secretario de Ambiente
de la Provincia.
Y aseguró que en lo que va del año se
detectaron desmontes ilegales, selectivos y totales, por unas 7.400 hectáreas.
No obstante, el funcionario entiende
que la información de la ONG debe constatarse en el terreno para determinar su
veracidad. “No hemos podido chequear el informe, pero probablemente algunos
predios desmontados hayan sido ya detectados por Ambiente. No obstante, a veces
el sistema satelital toma un aprovechamiento forestal controlado y de muy bajo
impacto como desmonte”, explicó.
El funcionario aseguró que durante su
gestión como secretario no se han autorizado ni desmontes para riego ni
intervenciones de pequeño impacto.
Algunos procedimientos mencionados por
Bocco están fuera de la región chaqueña (Las Varillas, La Francia y Río
Primero). Otros sí, como las tres mil hectáreas en Guanaco Muerto, aunque fue
una deforestación selectiva que el monitoreo satelital no detecta.
Contexto político. Mientras más de tres
mil hectáreas de bosque nativo desaparecían, una pequeña tormenta política
ocurría en la Secretaría de Ambiente de la Provincia.
El 20 de mayo renunció Darío Sbarato a
esta cartera. El ex funcionario quería reformar la ley de bosques para
destrabar los fondos de la Nación, estimados en 20 millones de pesos. Pero
desde el Ministerio de Agua, Ambiente y Energía no aprobaron esta iniciativa,
por lo que Sbarato renunció.
Tras casi un mes con el cargo vacante,
el 14 de junio asumió Bocco. En esos días, desde Río de Janeiro, el gobernador
José Manuel de la Sota reconoció que la ley de bosques es perfectible. Había
viajado a la ciudad carioca para participar de la cumbre mundial sobre ambiente
y desarrollo sustentable, Río+20. Allí negó que hubiera diferencias con la Nación
por esta norma.
Cómo es el monitoreo
Satélite. El monitoreo se
realiza a partir de las imágenes disponibles del Landsat 7. Un software procesa
las imágenes y detecta los sectores con cambio de uso de suelo. El sistema
puede determinar si el cambio ocurrió por desmonte o incendio. Este satélite
pasa cada 14 días por la misma zona. En Internet, www.guyra.org.py
Chaco. La región chaqueña es
el segundo ecosistema más grande de América del Sur y es uno de los bosques
nativos más devastados por la actividad agroganadera. Abarca 150 millones de
hectáreas. El 40 por ciento está en Argentina. El resto se distribuye entre
Paraguay, Bolivia y Brasil. Sólo el norte y oeste cordobés están dentro de esta
ecorregión.
Chequeo diario. El proyecto Nativo,
financiado por la Unión Europea, monitoreará la región chaqueña diariamente
para frenar los desmontes ilegales. El sistema estará disponible en 2013,
incorporará información de otros satélites y a ONG para la constatación en el
terreno. De Argentina participan la Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf),
el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) y la Fundación Avina.
Porcentajes. En junio, el desmonte en
Córdoba fue el 10 por ciento del total nacional. Salta, Jujuy y Santiago del
Estero deforestaron más que nuestra provincia. Argentina acaparó el 64 por
ciento del desmonte de toda la ecorregión. En 30 días se perdieron 51.306
hectáreas de bosque chaqueño.
Denuncias. La Secretaría de
Ambiente recibe denuncias. Pueden ser anónimas. Hay que dirigirse a Av.
Riccheri 2187 o comunicarse al teléfono (0351) 434-3310/14.
Fuentes: varias. La Voz.
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